martes, 7 de septiembre de 2010

Somos lo que hacemos, no lo que decimos;lo que pensamos; lo que creemos; lo que intuimos; lo que deseamos.... Solo hay una manera de definirse: Haciendo, construyendo nuestro mundo, creando, ladrillo a ladrillo, nuestro infierno o nuestro paraíso.

Caerse es un accidente, nunca una rutina; por eso nos permite aprender: Porque tras la acción siempre llega la reflexión, que permite una nueva acción, que a su vez nos ayuda a modificar la reflexión anterior. Por eso no es importante caerse;porque nos ayuda !Pero cuidado! Si queremos aprender los errores deben ser incidentes, accidentes que ocurren en la larga cuesta de la vida. De otra forma, caerse se convierte en ese mal que nos agobia; porque no es que nos caigamos, sino que terminamos tirándonos en plancha hacia la nada (que suele estar compuesta casi siempre de piedras y barro)

Vivir es construir (porque el mundo en que vivimos es aquel que elegimos) Ser el arquitecto de tu propio edificio es la aventura por excelencia de la vida, aunque a veces tengamos que modificar mil veces el diseño original.

Vivir así merece la pena. ¿No es cierto que para encontrar paraísos escondidos debemos caminar por caminos inexplorados y, casi siempre, tortuosos?

Un último pensamiento para desorientados: Eso que a veces sentimos, eso que nos hace no reconocernos casi siempre es miedo: Miedo a perder, a caer, a no saber levantarnos, a estar solos....... Y la única forma de vencerlo, de vencernos es.................... ¡Querernos! ¡Aceptarnos! ¡Construirnos!

No hay comentarios: